Augusto Basurto Jacob construye instalaciones inmersivas donde el espectador deja de mirar y comienza a habitar.
Su práctica cruza memoria, espiritualidad y experiencia sensorial.
Originario de Hermosillo, Sonora, el artista entiende el espacio como materia viva.
Cada obra funciona como un entorno que se recorre, no como un objeto que se observa.
En su universo, el arte no se contempla, se experimenta.

Instalación inmersiva y práctica audiovisual en México
La obra de Augusto Basurto Jacob se articula a través de instalaciones inmersivas de carácter audiovisual. Integración de sonido, ritmo y secuencia como narrativa.
También uso del espacio expositivo como elemento activo, y experiencias sensoriales con dimensión emocional y espiritual.

Su formación, influenciada por la música y la performance, es evidente.
El ritmo funciona como columna vertebral conceptual.
Cada montaje se construye como una composición.
Tiene inicio, desarrollo y clímax.
ZONAMACO, Semana del arte CDMX 2026

Memoria, espiritualidad y tiempo vivido
Los ejes conceptuales de su trabajo abordan la memoria emocional.
También reflexionan sobre el tiempo y la espiritualidad contemporánea.
El cuerpo aparece como vehículo de significado.
El espectador deja de ser pasivo y se convierte en parte activa.
Existe una tensión constante entre lo individual y lo colectivo.
Entre lo visible y lo intangible.
Su obra propone una pausa. Un ejercicio silencioso de introspección.
Espíritu punk y autenticidad
Más que una estética, el espíritu punk se manifiesta como actitud.
Libertad creativa, acción directa y honestidad radical.

Basurto concibe cada exposición como una experiencia viva.
No hay distancia entre obra y público.
La entrega es total, y la presencia, indispensable.
Una visión expandida del formato expositivo
La práctica de Augusto Basurto Jacob busca ampliar los límites tradicionales del espacio expositivo. Su intención es generar encuentros.


El arte funciona como puente, entre lo humano y lo espiritual, y sus instalaciones no terminan al salir de la sala. Persisten en la memoria del espectador.
La obra de Augusto Basurto Jacob propone un ejercicio de presencia.
Una invitación a detenerse y confrontar la relación personal con el tiempo.
En una época de estímulos constantes, su práctica apuesta por la contemplación.
Por el acto consciente de estar.
